Antonio Gálvez

El proceso que posibilita la plasmación de una idea por medio de imágenes tiene gran importancia para mí; por ello me parece necesario referirme a él, pues explica también mi concepto de la pintura.

El primer paso que me conduce a pintar un cuadro es la necesidad. Ésta nace, tal vez, de un desequilibrio, pues vivimos realizándonos y es la búsqueda de una solución de aquello que nos falta por ser y por vivir.

El proceso creativo es, según Focillón, el tránsito de la transformación del espíritu en materia. Ésta es la que hace posible la imagen en su choque con la energía partícipe de la naturaleza del hombre.

Mi primer intento de plasmación es una idea indeterminada, una necesidad, como ya he dicho, Ésta se traduce en la blancura del soporte, en un fondo de manchas evocadoras, que pongo al servicio del libre juego de mi imaginación. De este “caos” de manchas y colores van surgiendo con mi manipulación las imágenes que quiero que aparezcan. Estas serán distintas según que mi intención sea la representación de un paisaje figurativo (ETAPA MINERAL) o no (ETAPA ATMÓSFERICA).