Relatos, poemas y dibujos

  SIPNOSIS
<<Nunca la niebla  empapaba su ropa, la atravesaba; su cuerpo la absorbía directa y rápidamente>>. Así comienza la historia que da título a esta colección de relatos breves y microrrelatos. En ellos, los protagonistas viven situaciones inauditas (Noches de insomnio, La blancura.), experimentan acontecimientos extraordinarios (El atrapasueños.), o tienen cualidades y características extraordinarias (Mimetismopatía, La mujer pájaro...), comportamientos extraños (Espejoterapia). La ciencia ficción está presente en Oscuridad lunar, el terror en La mansión maldita y el humor negro en Los asesinos las prefieren rubias. En  la mayoría de ellos con predominio de lo  absurdo.
La atracción que siempre ha sentido por el surrealismo, lo onírico y lo misterioso que contienen, transitan dentro de la cabeza del autor. Y la literatura de García Márquez, el cine de Woody Allen, el de los hermanos Marx…

MANOS INQUIETAS
Mientras dormía, sus manos no paraban de moverse, jugaban al escondite entre las sábanas, le hacían cosquillas, le abrazaban, le pellizcaban, y como él tenía un sueño muy profundo, nunca se enteraba. Una noche de calor tropical le llevaron a tomar una ducha de agua tibia, lo enjabonaron, lo secaron y lo devolvieron a la cama. Se acostaba bastante temprano, cosa que no les agradaba, y una noche, hartas, decidieron manosear por la casa. Durante el día eran muy manejables. En el cuarto de baño probaron las cremas que le habían regalado pero que nunca había usado, y sintiéndose guapas se atrevieron a salir a la calle. Discutieron al no ponerse de acuerdo: una quería bailar y la otra pasear. Decidieron separarse durante una hora. En la discoteca, la mano izquierda se posó en el muslo de una joven, y como había poca luz creyó que era la de su novio, pero pronto descubrió que llevaba reloj y su pareja nunca lo usaba. Simuló que no se enteraba: la estaba acariciando placenteramente. A la mano derecha, paseando aburrida, se le ocurrió abrir el bolso que llevaba colgado una señora a la que acompañaba su marido, se introdujo en él y quiso ponerse un guante demasiado pequeño. Hurgando en la oscuridad del interior del bolso tropezó con algo metálico: una pistola. La mujer advirtió que en su bolso ocurría algo extraño, y la mano, nerviosa, apretó el gatillo hiriendo al marido en una pierna. Ella, que era policía, gritó: “¡Manos arriba!», y la mano obedeció. En la comisaría le tomaron las huellas y la maniataron. La mano izquierda, en la discoteca, fue sorprendida por el novio de la chica que procedió a denunciarla por acoso. Detenida, en la comisaría se encontró con su pareja encarcelada y ambas se saludaron. Con lenguaje de signos se preguntaron una a la otra por qué estaban allí. La mano izquierda contestó: “Que no sepa la mano derecha lo que la izquierda hace”.

(En nuestros montes, cada verano miles de árboles son devastados por el fuego.)

ELEGÍA

Quiero beberme los ríos y los mares

y apagarte llorándolos.

Quiero engullirme tus cenizas

y vomitarte tierno.

Quiero ser contigo asesinado

y aniquilar a dentelladas la mano del verdugo.

Y renacer contigo en paisajes

con hombre, tierra, aire y agua enamorados.